En una escuela primaria, los niños realizan un ejercicio de matemáticas que consiste en encontrar el número de combinaciones posibles entre distintos artículos de vestir: tres suéteres y tres pantalones dibujados con gises de colores en el pizarrón. Un suéter es rosa, otro es blanco y el otro negro; un pantalón es café, otro blanco y el otro lila. La respuesta correcta, según el libro, es que existen nueve combinaciones en total.
Sin embargo, una niña afirma que son ocho. Otro niño sigue el procedimiento del libro, la corrige y la maestra le da la razón pero la niña insiste en que son ocho. Se le pide a la niña que haga el procedimiento y lo hace correctamente, pero deja fuera una combinación: el suéter negro con el pantalón café.
—¿Por qué?— le preguntan.
— Porque negro y café no combinan— responde la niña.
Esta situación expuesta en El traspatio escolar. Una mirada al aula desde el sujeto, es algo cotidiano en el trabajo con niños y niñas. El problema es que, inmersos en las prisas por cumplir con el programa académico, pocas veces exploramos tales subjetividades y avanzamos veloces con lo que consideramos las «respuestas correctas».
Y es que los ritmos vertiginosos en los que estamos insertos se han inmiscuido hasta los procesos educativos. Desde 2008, en La pedagogía del caracol, Gianfranco Zavalloni nos invitaba a reflexionar sobre la rapidez que se ha apoderado de los espacios pedagógicos y advertía la necesidad de volver a la esencia emancipadora de la educación, abogando «por una escuela lenta y no violenta».
Por el contrario, como critica Carlos Javier González Serrano, «lo único que estamos haciendo [con los niños] es darles todas nuestras exigencias de hiperproductividad, hiperrentabilidad e hiperrapidez. Tienes que hacer 4.000 actividades que a lo mejor como niño no te corresponden porque estamos introduciendo esquemas y expectativas de la vida adulta».
¿Qué pasaría si detuviéramos esta carrera en la que nunca llegamos a la meta? Mejor aún, ¿y si en dicha ralentización involucramos realmente a las infancias? En este contexto, Wonder Ponder nos invita a repensar la niñez y la forma de aproximarnos a ella de manera tranquila, respetuosa y alejada de discursos adultocentristas.

Filosofía para todas las personas
Wonder Ponder es un proyecto editorial creado por Ellen Duthie, Raquel Martínez Uña y Daniela Martagón cuyo lema es «Mira. Juega. Piensa.» Dentro de su catálogo tiene una serie de filosofía visual de la cual hablo en este artículo. Esta se compone de cuatro volúmenes que se presentan en dos formatos: cajas con tarjetas separadas o libros que pueden leerse en cualquier orden:
- Mundo cruel que, como su nombre lo dice, nos invita a pensar sobre la crueldad.
- Yo, persona, cuyo propósito es generar cuestionamientos en torno a aspectos que nos implican como seres humanos.
- Lo que tú quieras, enfocado en el tema de la libertad.
- ¡Pellízcame! que tiene como tema central los conceptos de verdad y mentira.
Cada uno consiste en una serie de imágenes con situaciones que invitan a cuestionar y profundizar en múltiples temas filosóficos.

Lo que tú quieras
Detrás de las imágenes hay una serie de preguntas guía como en este ejemplo de Mundo cruel.

Todo el proyecto, sin duda alguna, destaca por su originalidad. En la conferencia ¿Cómo preguntar para que te pregunten? Ellen Duthie describe las buenas preguntas como impertinentes, aquellas que nos sacuden e incomodan, «que pican». Resalta que hay preguntas que nacen muertas pues «se agotan en sí mismas, cierran más de lo que abren».

Esta extraordinaria serie de filosofía visual puede utilizarse en distintos espacios y de varias maneras. Quiero mostrar un ejemplo que comparte Duthie en su ponencia Creación literaria, producción y fomento lector en bebés, niños y niñas, donde nos muestra preguntas generadas por niños de entre 6 y 15 años a partir de la siguiente tarjeta de Lo que tú quieras.

Algunas de las preguntas formuladas por el grupo fueron: ¿Qué ha visto la adivina? ¿Dónde está la mamá? ¿Cómo sabemos que no estamos viendo una obra de teatro? ¿Tiene derecho el papá a curiosear en el futuro de su hijo? ¿Cómo es que la adivina adquirió sus poderes? ¿Cómo saber que dice la verdad? ¿El futuro está escrito? ¿Alguien podría borrar el futuro?
En pocas palabras, la propuesta de Wonder Ponder sugiere poner el foco en las preguntas y no en las respuestas. Invita a la pausa, los silencios y la incertidumbre, así como a superar la dicotomía de lo correcto-incorrecto. De esta forma, se da pie al proceso filosófico explicado en la ponencia, el cual consiste en la observación y reflexión en primera instancia; para interpretar, generar hipótesis, cuestionarse más y lograr el diálogo, una habilidad imprescindible si buscamos construir entornos más pacíficos y justos dentro y fuera de la escuela.
Además, dentro de las múltiples cosas valiosas que encuentro en cada caja es que aunque se dirige a personas de todas las edades, está muy bien pensado para niños porque se ha creado a modo de coexploración entre edades y no desde lógicas adultocentristas. Para mí, la base del proyecto está en el respeto, el conocimiento y el amor a la infancia.
¿Por qué es importante la filosofía en la niñez?
En un artículo publicado en Filosofía para niñas y niños en México. Un horizonte de diálogo, libertad y paz, Patricia Díaz Herrera apunta que «la filosofía puede contribuir a restaurar el tejido social y solucionar problemas educativos de nuestro país». Ella enfatiza la importancia del pensamiento reflexivo, al que considera sostén de sociedades plurales y democráticas.

¡Pellízcame!
En este sentido, la filosofía cumple un doble propósito: de manera individual nos permite utilizar nuestra voz y hacerlo con responsabilidad, así como desarrollar el hábito de reflexionar, que no es poca cosa. Al mismo tiempo, se logra un impacto social al escapar de la prisa en la que hoy en día se pretende insertar la cognición, sobre todo en contextos educativos formales.
A la vez, al cuestionar la rapidez y desacelerar las acciones educativas (en todas sus dimensiones), sentamos las bases para derribar la tiranía cronopática y contribuimos también a la noble meta propuesta por Zavalloni. Así, la filosofía no debe ser solo una asignatura más, como tampoco debe ser un área académica accesible para ciertas élites ni mucho menos para algunas edades. Para las creadoras de Wonder Ponder, no necesitamos enseñar filosofía a los niños: «En realidad, no es que les estemos enseñando filosofía, es que les estamos conectando con el interés que ya tienen de explorar el mundo. Los niños quieren comprenderlo».

Yo, humano
Para cerrar, rescato que la filosofía desde edades tempranas promueve la creación de sociedades más equitativas, pues se accede al derecho a la palabra y se adquiere la responsabilidad que implica ejercerlo. Dentro de los colegios, permite la calma tan necesaria para el pensamiento y da espacio al desarrollo de esas escuelas lentas y no violentas. Para lograrlo, Wonder Ponder ofrece un recurso que propicia el asombro, la curiosidad y la idea de que todos y todas, sin importar la edad, podemos detenernos, pensar, cuestionar y dialogar.
Y como me encantan las citas, termino con una de Gianni Roadri:
«Todos los usos de la palabra para todos» me parece un buen lema, tiene un bello sonido democrático. No para que todos seamos artistas, sino para que ninguno sea esclavo.
Referencias
Corporación Cultural de Lo Barnechea (2022). Ponencia Ellen Duthie: creación literaria, producción y fomento lector en bebés, niños y niñas. https://www.youtube.com/watch?v=L7pDFsNGjyc
Entre comillas (2019). Ellen Duthie- «¿Cómo preguntar para que te pregunten? El interrogatorio como motor de aprendizaje». https://www.youtube.com/watch?v=6C2yueDjDTU&t=303s
Gianfranco Zavalloni (2008). La pedagogía del caracol. Por una escuela lenta y no violenta. Editorial Graó.
María Eugenia Toledo Hermosillo, Eurídice Sosa Peinado, Citlali Aguilar Hernández y Carmen Araceli Colín Cabrera (2010). El traspatio escolar. Una mirada al aula desde el sujeto. Editorial Paidós.
Nacho Meneses (2019). La filosofía también es cosa de niños. https://elpais.com/elpais/2019/11/20/mamas_papas/1574280796_166584.html
Patricia Díaz Herrera (2020). La relevancia del diálogo filosófico con niños y niñas. Experiencias en talleres de la UACM. https://divcsh.izt.uam.mx/cefilibe/wp-content/uploads/2022/08/Filosofia-para-ninas-y-ninos-en-Mexico.pdf
Rodrigo Marinas (2023). Carlos Javier González Serrano: “A los cinco años, los niños ya se hacen preguntas netamente filosóficas”. https://elpais.com/educacion/2023-04-25/carlos-javier-gonzalez-serrano-a-los-cinco-anos-los-ninos-ya-se-hacen-preguntas-netamente-filosoficas.html
Nota: En México solo he podido conseguir los materiales vía Buscalibre. Tardan un poco en llegar pero vale la pena la espera. Si por ahora no puedes invertir en ellos, en el sitio web de la editorial tienen descargables gratuitos, además de que de manera opcional puedes aportar una donación según tus posibilidades.
